Fragmentos de Luz
Mayo – Junio 2019
Lo procesual también resulta una dimensión muy importante para el análisis de la instalación de Ferrer i Martorell. Hay para el proyecto una mirada muy centrada en el proceso de trabajo y, a su vez, la instalación en sí misma propone una reflexión sobre las condiciones del proceso creativo. La instalación sigue en desarrollo aún mientras el espectador se encuentra en medio de ella. De esta manera, los dibujos y diseños preparatorios o la maqueta, que también se presenta en la sala, son elementos sustanciales y no solo ejercicios previos para llegar a un resultado final. Estos componentes evidencian un proceso constante ―cambio y modificación constante― una edición a través del trabajo modular. El artista girando y multiplicando estos módulos crea nuevas imágenes, despliega infinitas posibilidades de transformación. La maqueta cumple en sala la función de hacer evidente el proceso y, además, de hacer consciente al espectador de su ubicación dentro del espacio, del lugar que ocupa mientras se encuentra revisando el modelo a escala y contribuye en la reflexión sugerida desde los otros elementos de la intervención. Ferrer i Martorell comprende, a su vez, a cada uno de sus proyectos como parte integral de una propuesta mayor. Hay mucho de la conceptualización inicial que no puede llevarse a cabo, pues esta debe adecuarse a las situaciones que no pueden medirse con un modelo a escala y con la preparación previa. De esta manera, los conceptos anteriores se recuperan junto a nuevos instrumentos y espacios diferentes en las siguientes propuestas y el proceso permanece constante, nutriendo una mirada sobre el espacio, la geometría, la luz y la materia. Al enfoque en el espacio y el proceso, se suma el gran valor que tiene para el artista el trabajo manual, la escultura de oficio a la vieja usanza. Todo el trabajo de los volúmenes de metal es hecho a mano, con materiales industriales ensamblados y plegados, lo que dota al trabajo de una dimensión performativa. Ferrer i Martorell busca recuperar la humanización de la geometría, proponiendo un trabajo de precisión, pero que refleje las variantes e imperfecciones de una obra llevada a cabo por un ser humano. La línea guía del dibujo y la incisión posterior se hacen a mano, luego con el propio peso del cuerpo se ejerce la presión para la lograr los pliegues; un doblez del metal que refleja, asimismo, el doblez del papel en los bocetos previos. El sonido y la luz son dos elementos que terminan por delinear la atmósfera de la instalación. El sonido incluido por Ferrer i Martorell está pensado para hacer referencia a cuestiones muy orgánicas como la respiración o el latido del corazón, y dejar un espacio para la generación de las reflexiones de los espectadores sobre el espacio mismo. La luz, por otro lado, puede generar una experiencia de cierta incomodidad debido a los intervalos de oscuridad en los que se puede perder la certeza de la ubicación espacial. Los “amaneceres” y “ocasos” que se suceden generan el ritmo de la repetición de la expansión de las paredes hacia el centro de la sala, de la aparente piel que se abre, del misterio que se devela y clarifica las estructuras de la composición. La luz y el sonido trazan el ocultamiento y la develación del espacio y su interior, en la presencia del espectador. En resumen, Robert Ferrer i Martorell presenta, a través de la instalación “Fragmentos de luz”, los intereses y motivaciones que han marcado sus proyectos, de los últimos años, como el enfoque en el espacio, el proceso, el valor del trabajo manual y el rol de luz y el sonido para completar la atmósfera de la propuesta. El fragmento como concepto cumple otro rol fundamental en este proyecto ―con la iluminación y oscuridad, los elementos volumétricos de la composición y la posibilidad de percibirlos siempre fraccionados― para reflexionar sobre nuestra experiencia también fragmentada de la realidad y las relaciones entre las partes y el todo en composiciones y espacios. De esta manera, “Fragmentos de luz” se constituye como una instalación en la que la luz, la materialidad y el sonido configuran un lugar para la experiencia y la reflexión sobre el proceso de creación y la naturaleza del espacio mismo.
Giuliana Vidarte
Bibliografía
Descottes, Hervé y Cecilia E. Ramos 2011 Architectural Lighting: Designing with Light and Space. New York:Princeton Architectural Press.
Bonet, Juan Manuel 2016 “Un artista del espacio”. En: Porte à l’invisible. París: Instituto Cervantes de París.
De la Torre, Alfonso 2017 “Robert Ferrer: consume el fuego las imágenes”. En: Transición al equilibrio. Madrid: Espacio Valverde.