Transición al Equilibrio
Diciembre – Febrero 2017
«Puerta abierta a lo invisible, mas también encontrada con lo poético, referir las creaciones de Robert Ferrer i Martorell (Valencia, 1978) inevitablemente nos conduce, en esta morada del pensar, a un primer vestíbulo. Estancia de luces quietas, salón de los pasos perdidos habitado por huéspedes nobles de la pintura de otro tiempo, pienso en la reunión de nuestros Mompó, Sempere o Ràfols Casamada, estirpe inmemorial de pintores poetas. O en el Miró más concentrado: el que miraba la noche titilar en Normandía. Delgadeces son los ritmos cromáticos de Alfredo Hlito, quien también habita esa estancia, con suspendido aire de tiempo moderno. Estar bauhausiano, son Klee y su vecino Kandinsky y, desde sus pinares, una cofradía de geómetras y pintores claros, perseguidores de eso que hemos llamado el trabajo de lo visible. Además de ciertos artistas citados en este texto, algunos nombres inevitables llegan a la memoria: Carlos Cruz Díez, Sandu Darie, Richard Paul Lohse-Stiftung, Tomás Maldonado, Alejandro Otero, Alexandre Wollner, entre otros.
Y pensé también que estas puertas de Ferrer, tentadoras de lo invisible, abrían a otra estancia, donde reflexionaban Edmond Jabès e Yves Bonnefoy, poetas de la desnudez y la letargia, elogiadores de un mundo en suspensión habitado por calles desiertas. Vates de la puerta abierta a las preguntas. “Busqué el límite y encontré lo ilimitado. Busqué lo ilimitado y encontré el límite”2, sentenciaba Jabès. Y más portones, esta vez a otra estancia, donde Maurice Blanchot, con una mueca, se pregunta por la certeza del blanco, tal Ferrer en alguna de sus monocromías, tempestades blancas.»
Fragmento del texto «Robert Ferrer: Consume el fuego de las imágenes» Alfonso de la Torre /Texto completo descargable en el catálogo «Transición al Equilibrio»
https://robertferrer.es/transicion-al-equilibriogaleria-espacio-valverde-madrid-2017/